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"Mi afición a la
luthería, precisamente a la fabricación de instrumentos de
percusión, se remonta a mi temprana adolescencia, allá por
los años ´80.
Eran épocas difíciles para conseguir
instrumentos de calidad, y siempre me preocupó el hecho de
poder procurarme yo mismo los instrumentos con que tocar.
A
lo largo de mi evolución como músico, realicé siempre el
mantenimiento de mis baterías, llegando inclusive a diseñar
y elaborar piezas de herraje para mí y para otros colegas.
Más adelante, la vida me llevó a vivir un par de años en New
York, con la suerte de poder trabajar en una casa de música
de gran prestigio, en cuya oportunidad pude apreciar con
sumo detalle las propiedades de instrumentos de las marcas
más reconocidas.
Dicho proceso me ayudó a dar forma al
proyecto en el cual me hallo inmerso, con elementos de
juicio suficientes para abordar la materia con la
consistencia y el rigor técnico que ésta tarea exige.
Una
vez abocado a esta, siguió el amor por la madera -quien
trabaja con madera no puede sino amarla- y la necesidad
imperiosa de acopiar conocimiento acerca de sus propiedades
y de sus posibilidades: tomar contacto con la mayor cantidad
de especies posibles, trabajarlas y convertirlas en un
instrumento musical, conocer el árbol que bondadosamente nos
entrega su cuerpo para que lo trabajemos.
El compromiso es
muy grande y he decidido asumirlo".
Martín Vaquero, agosto 2004
EL
SONIDO DE
UN CLÁSICO
A pesar de la evolución tecnológica aplicada al mundo de la
percusión permanecen como clásicos un par de modelos de
tambores que entre los años 20 y 50 dos fábricas americanas
difundieron con tal éxito que impusieron estándares de
sonido, tal el caso de los llamados Radiokings de una
conocida marca presente aún hoy en el mercado.
Fue en los
años 80 que reapareció un gusto por el llamado vintage sound
(sonido antiguo) y algunas fábricas reintrodujeron los
tambores de madera de arce maciza.
Hoy en día, las marcas
más prestigiosas presentan con gran orgullo al menos un
modelo de tambor macizo a un alto precio, evidenciando la
exquisitez y refinamiento que implica la posesión de
semejante instrumento.
Hoy Martín Vaquero es el único
luthier sudamericano que produce baterías de cinco cascos de
madera maciza, piezas verdaderamente únicas, no solo por su
valor como instrumento dado su exquisita sonoridad sino
también por lo asombroso de su construcción, realizada de
manera totalmente artesanal.
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