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el luthier |
Mi afición a la luthería, precisamente a
la fabricación de instrumentos de
percusión, se remonta a mi temprana
adolescencia, allá por los años ´80.
Eran épocas difíciles para conseguir
instrumentos de calidad, y siempre me
preocupó el hecho de poder procurarme yo
mismo los instrumentos con que tocar.
A lo largo de mi evolución como músico,
realicé siempre el mantenimiento de mis
baterías, llegando inclusive a diseñar y
elaborar piezas de herraje para mí y
para otros colegas.
Más adelante, la vida me llevó a vivir
un par de años en New York, con la
suerte de poder trabajar en una casa de
música de gran prestigio, en cuya
oportunidad pude apreciar con sumo
detalle las propiedades de instrumentos
de las marcas más reconocidas.
Dicho proceso me ayudó a dar forma al
proyecto en el cual me hallo inmerso,
con elementos de juicio suficientes para
abordar la materia con la consistencia y
el rigor técnico que ésta tarea exige.
Una vez abocado a esta, siguió el amor
por la madera -quien trabaja con madera
no puede sino amarla- y la necesidad
imperiosa de acopiar conocimiento acerca
de sus propiedades y de sus
posibilidades: tomar contacto con la
mayor cantidad de especies posibles,
trabajarlas y convertirlas en un
instrumento musical, conocer el árbol
que bondadosamente nos entrega su cuerpo
para que lo trabajemos.
El compromiso es muy grande y he
decidido asumirlo.
Martín Vaquero |
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el sonido de un clásico
A pesar de la evolución
tecnológica aplicada al
mundo de la percusión
permanecen como clásicos
un par de modelos de
tambores que entre los
años 20 y 50 dos
fábricas americanas
difundieron con tal
éxito que impusieron
estándares de sonido,
tal el caso de los
llamados Radiokings de
una conocida marca
presente aún hoy en el
mercado.
Fue en los años 80 que
reapareció un gusto por
el llamado vintage sound
(sonido antiguo) y
algunas fábricas
reintrodujeron los
tambores de madera de
arce maciza. |
Hoy en día, las marcas
más prestigiosas
presentan con gran
orgullo al menos un
modelo de tambor macizo
a un alto precio,
evidenciando la
exquisitez y
refinamiento que implica
la posesión de semejante
instrumento.
Hoy Martín Vaquero
es el único luthier
sudamericano que produce
baterías de cinco cascos
de madera maciza, piezas
verdaderamente únicas,
no solo por su valor
como instrumento dado su
exquisita sonoridad sino
también por lo asombroso
de su construcción,
realizada de manera
totalmente artesanal. |
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